25/5/07

Homenaje a una simple caja...

-Toño, ¿a qué esperas para abrir tu regalo? –me dijo mi madre casi tan emocionada como yo.

Cogí el paquete entre mis pequeñas manos. Había dejado el más grande para el final. Sabía que los Reyes Magos no podían decepcionarme... ¡¡y acerté!!. Bajo aquel envoltorio plateado, estampado con alegres figuras navideñas, estaba la caja negra que tanto había deseado; la caja que guardaba secretos que deseaba desvelar hacía tiempo; esa caja que encerraba mis sueños... era mi primera caja mágica...

Observe entusiasmado los útiles que la caja encerraba celosamente. A pesar de que los materiales no eran de buena calidad (abundaba el plástico y el cartón), para mí todos ellos brillaban de forma especial: un pañuelo rojo de tela, unas pocas cartas de la baraja española, un cordoncito blanco, unas pelotitas de color amarillo, unos tubos verdes con brillantina, una copita roja, una botellita negra y, por supuesto, una varita mágica...

Decidí sacar, con cuidado, los "objetos mágicos" que durante tanto tiempo había esperado. Quería empezar, cuanto antes, a sorprender con mis juegos a mis padres y a mis hermanos, que aún seguían abriendo regalos. Sin embargo, me sorprendí pensando que la mayoría de ellos estaban incompletos o mal fabricados: la copita roja tenía pegada una bolita amarilla; la botellita negra no tenía fondo; las cartas tenían agujeritos en sus cuatro extremos; incluso un simple dado tenía todas las caras iguales...

"No importa -pensé- Son objetos mágicos y funcionaran sólos". Pero para mi pesar la bolita que tapaba con el tubo no desaparecía; ni tampoco la esponjita pasaba desde el vasito azul hasta el rojo; ni siquiera el toque de la varita mágica conseguía que se produjese la magia...

Hojeé el librito de instrucciones que contenía aquella caja mágica, ansioso por saber cómo utilizar todo el material que la caja me había descubierto. Había unas pocas fotografías y dibujos que mostraban los objetos mágicos manipulados por las manos de un prestidigitador. Pero sobretodo contenía un buen número de letras: demasiadas explicaciones para un niño que deseaba comenzar...

Comprendí que tenía que calmarme, no debía de precipitarme. Necesitaba tiempo: tiempo para que la caja mágica me desvelase todos sus secretos; tiempo para descubrir cómo realizar los juegos; tiempo para ensayarlos; y tiempo para mostrarlos a familiares y amigos sin desvelar el "truco"...

Poco a poco los "objetos mágicos" de aquella caja iban funcionando... iban cobrando su propia vida... consiguiendo pequeños "milagros" capaces de ilusionar al más escéptico de mis amigos...

Y entonces hallé el mayor de los tesoros que guardaba esa caja mágica: permitirme construir sueños e ilusiones para el resto de la gente... Y así empezó todo...

14 comentarios:

Angus dijo...

Es la Magia Borrás, supongo. ¿Hay algún mago en España de la última generación que no empezara con ella? Haces bien en rendiarla homenaje, porque se lo merece.
En mi casa estuvo dando tumbos otra caja, creo que era de Parker, más finita, y recuerdo que tenía unas bolitas rojas, algunas de ellas era sólo media bolita hueca, para que desaparecieran al ponerlas sobre una bolita normal.
No fué un regalo para mí, debió de ser de alguno de mis hermanos. Yo trasteé con ella un par de veces, pero me ocurrió lo que comentas tú, y supongo que luego me faltó la 'vocación' para perseverar.
No me importaría tener alguna a mano hoy en día, porque ahora me encanta cacharrear y saber cómo funciona todo.

Tony dijo...

Angus, he preferido omitir marcas porque como bien dices las había de diferentes casas... Pero sí, esta es de Borras... (espero que estos señores tengan algún detalle con este blog, jejeje)... Tampoco he querido decir nada del "truco" joíoooo, jejeje...

Pídete este año una para reyes, pero no lo hagas para saber los "secretos"... Te aseguro que es mejor vivir ilusionado sin saber el por qué de las cosas...

Como dices, casi todos los magos empezamos con una de esas cajas y quería rendirle un pequeño homenaje a esas cajas que en apariencia son simples pero esconden el mayor de los tesoros: empezar la formación de alguien que va a ilusionarnos...

Un abrazo.

La Escapista dijo...

Me ha encantado el artículo de hoy. Nos muestras unos recuerdos muy bonitos y, como no, llenos de magia. Es realmente emocionante que, desde entonces, tu vida halla rondado en torno a la magia, que desde entonces hayas tenido tan clara tu vocación (otros, todavía andamos dando tumbos! jeje).

Yo también tuve el juego de Magia Borras. No obstante la fiebre de la magia me duró pocos días, jeje. Supongo que eso hay que llevarlo bien dentro!

Muchas gracias por compartir tus recuerdos con nosotros, Tony! ;)

Un saludito!

Tony dijo...

Escapista, me alegro de que te haya gustado porque precisamente andaba pensando hace tiempo en poner un artículo algo más "personal" y no tan "técnico"...

En realidad no supe entonces que era mi vocación (y aún tampoco lo sé, jeje)... Lo que sí supe desde entonces es que quería rodearme de MAGIA y asombrar e ilusionar a los demás con ella (de hecho siempre he guardado, como la caja mágica, celosamente los secretos, jeje)...

Este pequeño homenaje creo que podrá ser revivido y recordado por millones de magos... Quizás sea típico pero quería "destapar" esa caja a vosotros...

Gracias a ti por leerlo y, de alguna manera, haberte emocionado...

Besos.

Angus dijo...

Gua, ¡¡pedazo de fondo te has buscado para el título del blog, eh?!! Muy bonito.

Lo de los trucos... bueno, creo que es una cuestión de cambiar la ilusión por la fascinación de saber cómo funcionan las cosas.

Tony dijo...

Angus, gracias a ti por "chivarme" cómo poder poner una foto... ;)

En cuanto a la "fascinación" por saber cómo funcionan, creo que más bien te desilusionarías al saber cual es el "truco" de algunos juegos...

Saludos.

Heitor dijo...

Gran comienzo el de un mago cuando lo hace con los sueños de un niño. De la misma forma que, como dicen en la película "Cuenta conmigo", no tendremos jamás amistades como las vividas con 12 años, no tendremos sueños más limpios, vívidos y emocionantes como cuando éramos niños.
Me ha gustado mucho el post... enhorabuena.

Magú dijo...

Yo también tuve una cajita de ésas. Mi problema fue que acabé destrozando los objetos mágicos por no entender bien cómo se hacían los juegos... es lo que tiene ser pequeña, inexperta y muy muy impaciente... luego, la verdad, nunca más intenté menterme en el mundo de la magia aunque es algo que realmente me llama la atención. Sigo pensando que ya se me pasó el arroz...
Gracias por compartir tus recuerdos!
Besos!

Tony dijo...

Heitor: ¡¡¡¡jodelllllllll!!¡¡Vaya frase!! Espero que me des permiso para utilizarla en alguno de mis juegos... Me alegro de que te haya gustado el artículo... A mí me ha encantado tu frase, ¿me la prestas? (y hablo totalmente en serio, ehhh)...

Magú: es normal trastear con las cajitas y romper algo, jejeje... Yo sigo pensando (y ya te lo he dicho muchas veces) que NO se te ha pasado el arroz para nada, ni siquiera para la magia...

Besos y abrazos varios.

FREEMAN dijo...

Toni acabas de hacer que volviera a mi infancia recordando este comentario que haces referente a las cajas magicas,porque curiosamente yo tambien empece en este arte igual que tu,y al cual estamos unidos por la misma causa y es hacer que la gente se ilusione con nuestra magia igualque yo me ilusionaba siendo pequeño y viendo a esos magos como hacian esas maravillas.GRACIAS

FREEMAN dijo...

Por cierto aunque tu Toni ya lo sabes pero para mi la MAGIA es un arte que me ilusiona.

Tony dijo...

Freeman, me alegro muchíiisimo de volverte a tener por aquí... Ya sabes que este blog está pensado sobre todo para acercar la magia a todos aquellos que se fascinan por ella...

Como tantos otros, nosotros comenzamos con el gusanillo de la magia de pequeños... Pero hasta más tarde no nos pusimos en serio...

Me alegro de que este artículo te haya hecho volver a la infancia de alguna forma...

Un abrazo biennn fuerte y espero seguir viendo tus comentarios por aquí, pues tú también vives la magia desde la visión del espectador...

Hasta pronto (¿espero?)

Heitor dijo...

Muchas gracias, Tony. Por supuesto que puedes usar la frase, que las palabras son de todos. Espero estar entre el público cuando la pronuncies, o cuando actúes, en general.
Un abrazo.

Tony dijo...

Heitor, pues muchas gracias por prestarmela... Espero que me la oigas en alguna actuación de las mías... Y también espero que no me cobres los "derechos de autor" ;)

Un abrazo.