23/6/07

Reflexiones de una varita mágica...

Mi vida, como la de muchas de mis hermanas, comenzó un 7 de Enero de un año cualquiera. Ese día fue cuando vi la luz por primera vez. Caí en manos de Tony, un niño que, como tantos otros, empezó con una caja mágica. Y me alegro de que fuese así, porque al menos no acabé en el cubo de la basura a los dos días...

Aunque sea una tontería me emociona saber que para él fui la primera. Aún recuerdo nuestros primeros días juntos. Me sujetaba suavemente el cuerpo, me daba un par de vueltas mientras pronunciaba unas extrañas palabras y, de repente, me movía hacia delante. Por supuesto, no conseguía hacer magia y tanto a él como a mí nos costó aceptarlo. Pensábamos que yo tenía algún defecto, que no funcionaba, pero poco a poco nos fuimos dando cuenta de lo que ocurría...

Transcurridos varios años me di cuenta de lo dura que es nuestra vida y a mí me costo muchísimo entenderlo. Ellos, los espectadores, no confían en nosotros; nos toman por vulgares palos; se burlan incluso de nuestro trabajo; piensan que somos simples adornos de los magos o que les damos un toque de distinción. Y los otros, los magos, esos casi son peor. Nos ven como un simple amuleto, un símbolo de poder que utilizan a su capricho: nos sacuden varias veces; nos voltean hasta marearnos; nos golpean contra otros objetos; sufrimos caídas constantes en los ensayos; y terminamos, finalmente, olvidadas y encerradas en el "cuarto oscuro" de sus maletines. Incluso yo dudé durante una temporada que pudiera servir para algo. Sin embargo, me di cuenta de la importancia de mi trabajo en una actuación de magia infantil...

Como de costumbre, Tony me sacó al escenario para realizar el último juego. Siguiendo las instrucciones del mago, un pequeño espectador que salió de ayudante, examinó la bolsa mágica que estaba vacía. Esta vez él me dejó en manos del pequeño. Me agarraba de una forma especial, tal y como años atrás lo había hecho mi dueño: el pequeño se sentía especial por tenerme entre sus manos. Entonces siguiendo las indicaciones del mago, el pequeño me agitó un par de veces pronunciando las palabras mágicas y la bolsa se llenó de caramelos. Pero lo realmente emocionante para mí fue ver la expresión del pequeño. Me miraba con admiración: ¡¡creyó en mí!!...

Y fue a partir de ese momento cuando mi vida tuvo sentido, fuen entonces cuando comprendí que mi labor no era la de un simple símbolo: yo doy la sensación mágica; yo produzco la magia; es en el momento en el que yo intervengo, y no antes, cuando funciona la magia; es en ese preciso momento cuando el mago, por mediación mía, le comunica al espectador que se ha conseguido el efecto mágico...

Por eso ahora, cada vez que actúo o veo a alguna de mis hermanas actuar, espero el momento de gloria: ese momento fascinante en el que el mago y el espectador saben que la magia se ha producido. Y entonces me relajo con la música de los aplausos...

¡¡Qué dura es nuestra vida pero qué maravillosa contribución para la magia!!...

11 comentarios:

La Escapista dijo...

¡Felicidades por el artículo! Un cambio de registro en toda regla. Me ha gustado mucho. Una forma muy original de hablarnos sobre las varitas mágicas y su función.

Besos

Magú dijo...

Estoy de acuerdo con Escapista. Una varita habladora... ya le gustaría a Harry Potter!
Muy buen artículo! Besos

reparito 2.07 dijo...

solo una palabra..
precioso!!!!

reparito 2.07

Tony dijo...

Escapista, me alegro de que te haya gustado ese "cambio de registro"... La verdad es que no sabía de qué forma contarlo hasta que me vino la "chispa"...

Magú, ¡¡lo que le faltaba a Harry, jejeje!!...

Reparito, otra palabra: gracias...

MUCHAS GRACIAS A TODOS por los elogios... Se lo comentaré a la varita, seguro que se alegra...

Besos.

Angus dijo...

Pero es curioso que siendo, como dices, el mayor símbolo de la Magia, ya casi nunca se use...

Tony dijo...

Angus,tienes razón y de ahí que "mi varita" se haya quejado amargamente de que terminen olvidadas en los maletines de los magos...

Un abrazo.

Heitor dijo...

Muy bueno!! Más que un artículo parece un relato corto. Me ha encantado.
Un abrazo.

Tony dijo...

Gracias Heitor... A mí a los relatos cortos me gusta más llamarlos cuentos, me parece una palabra más bonita... Y al contrario de lo que la gente piensa, un cuento no tiene por qué ser un relato infantil...

Un abrazo.

Anónimo dijo...

bueno entre cuento y cuento sale la verdad no?
que bueno estuvo!!!!

Anónimo dijo...

saludos al autor go on!!

magomarcos123@gmail.com dijo...

linda y real historia de una varita magica, un dia que yo habia dejado de lado, un pequeño me dijo - QUE CLASE DE MAGO ERES QUE NO TIENES VARITA MAGICA -
Desde ese momento tengo dos o tres varitas, cerca de mi mano, entre los artilugicos magicos.
Y me tome el atrevimiento de ponerla en todos los foros de magia.
Buen blog TONY